
Una vez vi en la revista Hola, una receta que me llamó la atención, una crema de lechuga. He guardado la receta durante años, al punto que pasaron ya 11 años y solo este fin de semana la confeccioné.
He quedado impresionada, porque su sabor es suave y es de efecto relajante. Por lo que si la comes de noche te ayudará a tener unos dulces sueños.
El tiempo que demoré en cocinarla fueron menos de 30 minutos.
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- 1 lechuga bastante verde en juliana
- 1 cebolla media picada en juliana
- 40 grs. de margarina
- 1 ½ vaso de leche
- 1 ½ vaso de agua
- ½ pastilla de caldo de ave
- 2 cucharadas de puré instantáneo
- 1 cucharada de perejil picado fino
- Sal, pimienta y nuez moscada
Lava, seca y corta en tiras la lechuga. En una cacerola coloca la margarina y la cebolla. Cuando esté transparente la cebolla colocas la lechuga y la cocinas hasta que esté blanda. Luego le agregas el agua, la leche y el caldo de ave. Agrega una pizca de nuez moscada. Tapas y dejas que se cocine por unos 10 minutos. Luego lo retiras del fuego y lo licuas. Si la crema queda espesa agrégale un poco de leche. Si queda muy líquida, añadele los copos del puré de patatas para que tenga mejor consistencia. Sírvela con el perejil picado fino por encima que aromatiza muy bien la crema.
Nota: las hojas de las lechugas tienen que estar sanas y es mejor si el verde es intenso. Si no te apetece colocarle el perejil fino encima, le puedes colocar unos trocitos de tocineta frita o queso a tu gusto.



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